La mayoría de propietarios empieza a buscar papeles cuando ya hay un comprador esperando.
Ahí es cuando la operación se retrasa semanas. Y un comprador que espera es un comprador que se enfría.
Lo que conviene tener antes de publicar el anuncio
Nota simple actualizada del Registro de la Propiedad. Confirma quién es el titular, la superficie registrada y si existen cargas. Pídela reciente. Una de hace un año no sirve para nada, porque el registro puede haber cambiado.
Certificado de eficiencia energética. Es obligatorio en toda España, y no desde el momento de la firma: desde el momento en que se publicita el inmueble. Si lo pides cuando ya tienes comprador, llegas tarde.
Certificado o informe de habitabilidad. Aquí hay una confusión frecuente. En Canarias no funciona igual que en otras comunidades: lo que acredita la habitabilidad es un certificado o informe firmado por técnico colegiado, regulado por el Decreto 117/2006. En obra nueva, el documento equivalente es la licencia de primera ocupación. El trámite concreto puede variar según el municipio, así que conviene confirmarlo con el ayuntamiento correspondiente.
Certificado de estar al corriente con la comunidad. Lo emite el administrador. Si hay derramas aprobadas pendientes, el comprador querrá saberlo antes, no en notaría.
Últimos recibos de IBI y suministros. Sirven para acreditar que no hay deudas pendientes asociadas al inmueble.
Escritura de compraventa. El título por el que adquiriste la propiedad.
Por qué esto importa más de lo que parece
Un comprador serio no solo mira el piso. Mira si el vendedor tiene sus papeles en orden.
Cuando la documentación está completa desde el primer día, la operación transmite control. Cuando falta media carpeta y hay que ir pidiéndola sobre la marcha, el comprador empieza a preguntarse qué más no está resuelto. Y esa duda se traduce en presión sobre el precio.
El coste real de improvisar
Un certificado que tarda dos semanas en emitirse no es un problema si lo pides antes de publicar. Es un problema si lo pides cuando el comprador ya tiene la hipoteca preaprobada y una fecha en la cabeza.
Los plazos no se acumulan en paralelo. Se acumulan uno detrás de otro, y cada semana de retraso es una semana en la que el comprador puede encontrar otra cosa.